
¿Por qué es importante esta etapa?
El embarazo y el puerperio representan un giro vital para la mujer. Los cambios físicos, hormonales y sociales que ocurren pueden aumentar la vulnerabilidad a alteraciones emocionales y psicológicas. Lo que debería ser una experiencia positiva, a veces se convierte en fuente de malestar o enfermedad si no hay una adaptación adecuada.
¿Qué factores pueden dificultar la adaptación?
No existe una causa única. La psicopatología surge de la interacción entre factores de riesgo y factores protectores, tanto genéticos como ambientales. Se dividen en 3 grandes grupos:
• Factores biológicos:
– Cambios hormonales: En el embarazo aparecen neurohormonas como prolactina, progesterona, estradiol y oxitocina para favorecer la conducta materna. Esto puede generar hipersensibilidad al final de la gestación. Tras el parto, el descenso brusco de estrógenos, progesterona y cortisol puede alterar el estado de ánimo.
•Cambios físicos: Náuseas, dolor lumbar, insomnio y fatiga son frecuentes. La fatiga elevada se asocia con más ansiedad y depresión, tanto en embarazo como en postparto.
• Morbilidad: Enfermedades crónicas, abortos previos, embarazos múltiples, complicaciones en el parto o problemas de salud del bebé aumentan el estrés y la ansiedad materna. La muerte fetal o neonatal intensifica estos sentimientos.
Factores psicológicos
•Personalidad: La autoestima, la confianza en sí misma y la estabilidad psicoafectiva definen cómo enfrenta la maternidad. Mujeres emocionalmente inestables presentan mayores cambios.
• Antecedentes psiquiátricos: Tener historia personal o familiar de trastornos mentales eleva el riesgo de repetición en esta etapa.
• Motivaciones del embarazo: Un embarazo no deseado, o buscar un hijo para “unir a la pareja” o “afrontar un duelo”, son razones que pueden originar conflictos mentales posteriores.
Factores sociales
• Cultura y rol actual: Aunque culturalmente se asigna a la mujer el cuidado de los hijos, hoy muchas son también el sustento económico familiar. Esto añade presión al afrontamiento de la maternidad.
• Factores psicosociales: Una infancia traumática puede revivir angustia en el embarazo. La falta de apoyo de la pareja o familia, problemas económicos, pérdida de un ser querido o cambios en el ocio y trabajo predisponen a alteraciones del ánimo. La relación con el personal sanitario puede ser un factor protector.
• Factores sociodemográficos: Embarazo en edades muy tempranas o tardías, estado civil, nivel de estudios, situación laboral y número de hijos pequeños se relacionan con mayor probabilidad de alteraciones emocionales.
CONCLUSIÓN:
El nacimiento de un hijo es un hecho biográfico y biológico. La adaptación de la mujer depende de cómo interactúen los factores biológicos, psicológicos y sociales. Identificarlos a tiempo permite fortalecer los factores protectores y reducir riesgos para la salud mental materna.
Psicóloga: Victoria Ruiz (ConSiente)
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